sábado, 24 de junio de 2017

Epi-blog-o

Escribo la última parte de este blog, en el último tramo de mi viaje.
En el avión que me devuelve desde Nueva York a Madrid.
Atrás quedan 2 motos, 10 Estados, más de 1000 fotografías, 2820 millas sobre dos ruedas, decenas de horas conduciendo, docenas de animales muertos en la carretera (tortugas, zarigüellas, mapaches, perrillos de la pradera, ciervos, cuervos...), incontables visitas a gasolineras y cientos de V's intercambiadas con otros moteros.
He cruzado mi camino con otros ruteros, italianos, ingleses, españoles, suecos. Todos ellos con el mismo afán de aventura y sus propias anécdotas.
Echaré de menos los bosques de Missouri.
Tendré pesadillas con el desierto de Mohave.
He aprendido lo que no debo hacer en un casino.
Me he soltado a charlar en inglés.
Y está claro que no olvidaré este viaje.
Y espero que sea tan bueno cuando lo haga con 80 años, pero la próxima vez en coche y durante un mes.

Muchas gracias a los que habéis seguido mi viaje, y espero no haberos aburrido mucho, es la primera vez que escribo una crónica de uno de mis viajes. Bueno, la primera vez que lo publico. Y me ha gustado hacerlo.

Un saludo y hasta la próxima.

Born to be wild!!!


PD: Ya estoy en los madriles xD

jueves, 22 de junio de 2017

Día 17 - Excursión a Venice

Hoy ya no me quedaba nada por hacer, así que cojo la mochila, y me tiro a andar junto a la playa hacia el norte. Mi destino, Venice Beach. Google Maps me dice que unas 4 horas andando, pero bueno, tampoco tengo prisa.
La neblina matinal deja paso a un radiante sol. Me cruzo con un montón de gente que esta paseando o haciendo ejercicio, parece mentira que sea un jueves por la mañana.
Veo en la playa, junto a una de las típicas casetas de vigilancia de las playas californianas a una socorrista rubia que está preparando el puesto, y pienso, habrá que hacerse una foto con una Vigilante de la Playa, aunque no sea Pamela Anderson. Me dice que una foto rápida, pero accede.
Un poco más adelante me encuentro un parque al lado de la carretera con un cesped que invita a tumbarse, así que lo hago a la sombra de unas palmeras. Por encima de mi cabeza pasan un par de águilas. La verdad es que he visto bastantes durante mi viaje, por algo es su animal totemico.
Sigo mi camino hasta llegar a Playa del Rey. Ya son las 13:30 y llevo dos horas caminando, y va aprentando el hambre, así que me aprieto una riquísima hamburguesa y unas más ricas aún patatas fritas... y dos pintas de cerveza.
El camino hasta Marina del Rey se vuelve un poco peligroso, ya que no hay acera, ni prácticamente arcén en la carretera, pero con mucho cuidado consigo bordear los humedales de Ballona.
Unas millas más, y por fin llego a Venice Beach. Me descalzo y atravieso el enorme arenal hasta llegar al borde del mar.
Aquí también hay bastantes olas, y el agua no está lo que se dice caliente, pero me refresca después de la caminata.
Me tumbo un buen rato en la arena a descansar y tomar el sol.
Desgraciadamente no podré ver el atardecer, las nubes empiezan a tapar el sol, y se nota el descenso en la temperatura.
Otro baño para quitarme la arena, y despedirme del Pacifico... de momento.
Mi última cena ha sido en un mexicano, y  ha sorprendido que el guacamole te lo hacen en el momento, a mano, y al lado tuyo.
Y después a pasar la noche al aeropuerto, que el vuelo para New York sale muy temprano.

miércoles, 21 de junio de 2017

Día 16 - Work less, dive more

Hoy ha tocado madrugar en serio.
La semana pasada estuve hablando por email con un centro de buceo para ver si podía bucear con ellos el 21 de junio. Me dijeron que iban a bucear en Isla Catalina así que les dije que perfecto. Pero después de eso no me dijeron nada más. Así que ayer les llame por la mañana y me saltaba el contestador. Ya por la tarde, volví a mandar un email con mi número de teléfono, y al poco me llamaron para decirme que la salida se habia cancelado. Pero que una opción es que me fuera yo a Isla Catalina, que allí habia varios centros de buceo. Me puse a mirarlos por internet, y vi más o menos como llegar. Pero ya era tarde para contactar con ellos.
Así que hoy a la aventura, me he levantado a las 6 y he cogido dos autobuses que me han llevado hasta Dan Pedro para coger un barco.
Una vez en Isla Catalina, me he ido al primer centro de buceo más cercano y he preguntado. Al principio ha puesto cara de que no se podía, pero luego me ha dicho que si me venía bien a las 10.
Le contesto que claro y me voy a dar una vuelta, ya que faltaba media hora.
Vuelvo a las 10 menos 10 y me pongo a rellenar el papeleo correspondiente. Habia una chica que iba a bucear a la misma hora que yo. Charlamos un rato, pero al final me dicen que tengo que esperar a las 12. Bueno, sin problemas. Mi barco de vuelta es a las 17:30.
Me doy otro paseo y aprovecho para desayunar algo. Y me acerco hasta la punta del Casino.
Al lado del Casino es donde está la zona de buceo. Hay bastantes personas alli haciendo snorkel y buceo.
A las 12 llego al centro de buceo y me dan el equipo. Preparo la botella... profundimetro en pies y la presión en psi...menos mal que llevo mi ordenador para ver la profundidad y el guía me dice que mejor le enseñe el aire que me queda, ya que yo debo estar acostumbrado a bares. Sin problema por mi parte.
Vamos en una desvencijada camioneta hasta la punta del Casino, y mientras terminamos de equiparnos vemos que hay un enorme grupo de gente metiendose a hacer snorkel, pero el guía me dice que no me preocupe, que van hacia el lado contrario de donde estaremos nosotros.
Me explica los peces que podemos ver, y que bucearemos entre el kelp. El kelp son enormes algas de hojas anchas que crecen desde el fondo del mar hasta la superficie. Y que es posible que veamos Black Sea Bass, unos peces que pueden pesar hasta 900 libras y ser más grandes que nosotros.
Nos metemos al agua, que está bastante fria pero se aguanta, y nos dirigimos directamente al kelp. La visibilidad no es muy buena, estará en torno a los 8 metros, pero eso no impide disfrutar de la inmersión.
Es curioso bucear por entre las algas, y hace unos curiosos juegos de luces y sombras.
Y nos encontramos con el primer Black Sea Bass. Efectivamente es enorme. Creo que más grande que el mero más grande que haya visto.
Más tarde nos encontramos con tres juntos. Y casi al final de la inmersión, vemos uno enorme. El guía se pone a acariciarle, y el animal sigue tan tranquilo. Al final me animo yo, es suave al tacto. Tras tanto sobeteo, el pez ha debido decidir que ya estaba cansado, y ha empezado a moverse, primero se ha vuelto hacia a mi, y su enorme boca estaba tan cerca de mi cara que parecía que iba a darme un beso. Luego se gira y se va hacia el lado opuesto a nosotros.
Terminamos la inmersión rodeados de un montón de peces naranjas, uno de ellos creo que estaba cabreado conmigo, porque no dejaba de agitarse delante de mi.
Tras recoger y volver al centro de buceo, me voy a comer, me echo unas partidas en la sala de recreativas y me pongo a tomar el sol hasta la hora de embarcar, ahora que por fin ha salido el sol, ya que llevaba todo el día nublado.
Una siesta en el barco de vuelta al continente. A coger otros dos autobuses y a descansar que mañana es mi último día en USA.


martes, 20 de junio de 2017

Día 15 - Camino a las estrellas

Último día con El Jefe, así que me lo llevo a dar una vuelta por LA.
No entiendo como es posible que las autopistas estén todo el día atascadas en esta ciudad, y me han dicho que los viernes es aún peor... pues soy yo y creo que mando el coche a la mierda.
Primero me voy a una pequeña visita cultural al California Science Center. Está al lado del Estadio Olímpico, creo que las Olimpiadas de Los Angeles es de las primeras que recuerdo, en la que un hombre con un jet-pack participó en la gala inaugural, en 1984.
En el Science Center puedes ver varios modelos de aviones, satélites, cápsulas espaciales, etc. También hay una exposición dedicada a varios ecosistemas. También hay una parte dedicada a los medios de transporte, otra que explica el proceso de descomposición en la naturaleza, un acuario con varias especies de peces. Es bastante entretenido darte un paseo por este museo. Tiene un montón de partes interactivas. Y además es gratuito para lo que no son las exposiciones especiales como por ejemplo la del Transbordador Endeavor.
Tras un buen rato de ciencia, decido pasar a otro tipo de cultura y tiro para la zona de Hollywood... despues de otro atasco.
Ya en Hollywood bulevar me dedico a ver las estrellas de los famosos, y los edificios que las enmarcan.
Hasta llegar al Teatro Chino, donde se puede andar por encima de las huellas que multitud de famosos han dejado impresas en el cemento.
Desde el centro comercial que esta al lado del Teatro Chino se puede ver el famoso letrero de Hollywood en la montaña. Aunque está bastante lejos, por lo que hay que acercarse para verlo y fotografiarlo mejor.
De vuelta a por la moto, que había dejado aparcada bastante lejos, veo que una chica intenta cargar en el maletero de su coche un cajón metálico bastante grande...sin mucho éxito. Así que hago mi buena acción del día y me ofrezco a ayudarla. Tras un rato peleando con el armatoste, al final lo dejamos cargado. Espero que tenga ayuda cuando vaya a sacarlo, porque si no...
Pongo en el GPS la dirección del Lake Hollywood Park, ya que es uno de los puntos de la ciudad donde mejor puede verse el famoso cartel.
Según me voy acercando, el cartel cada vez se ve más grande, por lo que hago un rápido alto en el camino para hacer una foto.
Ya en el Lake Hollywood Park, se puede ver mucho más cerca y enorme el cartel de gigantescas letras blancas. Así que aprovecho para hacerme la última foto con El Jefe antes de irme a devolverlo, otro atasco mediante. Menos mal que no se me ocurrió hacer más paradas de camino, porque llegué casi justo a la entrega.
Termino de ultimar papeleo con la empresa de alquiler, y me llaman un Uber para que me lleve al Hostel donde estoy alojado.
Y me doy mi primer baño en el Océano Pacifico. Un poco fresca el agua, y bastante sucia. Pero es normal, Hermosa Beach es una playa para surfers y tiene bastante oleaje.
Un par de porciones de pizza para cenar, y pronto a la cama que mañana quiero madrugar, a ver si hay suerte y puedo bucear.